La menopausia es una etapa natural en la vida de una mujer que marca el fin de su ciclo menstrual y su capacidad reproductiva. Es importante estar informada sobre esta fase para entender y manejar los cambios que conlleva. Así la mujer estará capacitada para solicitar acompañamiento de profesionales de la salud en esta fase tan importante de su vida.

La menopausia no es una enfermedad, sino una etapa natural del envejecimiento femenino. Gracias a los avances médicos y a la mejora en las condiciones de vida, cada vez más personas alcanzan edades avanzadas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente hay más de mil millones de mujeres en fase de menopausia en todo el mundo. Además, se estima que una mujer puede vivir hasta un 50% de su vida en esta etapa. Estas cifras reflejan la relevancia de la menopausia, no solo para las instituciones sanitarias y el personal médico, sino también para las propias mujeres, ya que comprender los cambios que ocurren en este periodo les permite afrontar el envejecimiento de manera saludable.
¿Qué ocasiona la menopausia?

La menopausia es una etapa natural en la vida de una mujer, marcada por el cese definitivo de la menstruación, lo que indica el fin de los ciclos menstruales y la capacidad reproductiva. Suele presentarse entre los 45 y 55 años, con un promedio de 51 años, aunque su aparición varía según factores geográficos, raciales, culturales y hábitos de vida. Es fundamental que hayan transcurrido 12 meses desde la última menstruación en una mujer sana, sin que esta ausencia se deba a alguna enfermedad , embarazo, postparto o lactancia materna.
Esto ocurre debido al agotamiento de los folículos ováricos, encargados de producir las hormonas femeninas: estrógenos y la progesterona, estimuladas por la hipófisis. Cada mujer nace con un número determinado de folículos y se estima que, al alcanzar la menarquia (la primera menstruación) dispone aproximadamente de 300,000 a 400.000. A lo largo de su vida reproductiva, estos se van consumiendo progresivamente. En cada ciclo menstrual, una gran cantidad de folículos se pierde, algunos se atrofian, y solo uno llega a la madurez permitiendo la ovulación. Cuando la reserva folicular se agota, la mensruación cesa, con las consecuencias ya mencionadas.
Es importante señalar que la extirpación del útero (matriz) provoca el cese de la menstruación, aunque el equilibrio hormonal de la mujer se mantiene intacto. Sin embargo, cuando se extirpan también los ovarios, la producción de hormonas cesa por completo, lo que se conoce como menopausia quirúrgica. Este evento es crucial, ya que al extirpar los ovarios, la mujer entra en menopausia de manera inmediata. Es fundamental mencionar este antecedente, pues si la cirugía se realiza a una edad mucho anterior a la menopausia natural, los cambios hormonales y físicos se adelantan, acelerando el proceso de envejecimiento. Un efecto similar ocurre en mujeres sometidas a quimioterapia o radioterapia debido a enfermedades tumorales.
La menopausia prematura ocurre antes de los 40 años, mientras la menopausia temprana, se presenta entre los 40 y 45 años. En ambos casos, las mujeres experimentan los mismos cambios fisicos y síntomas que la menopausia natural; sin embargo, el aspecto crítico es que estos procesos se manifiestan de manera adelantada. Ante esta situación, la consulta médica es fundamental para evaluar opciones de manejo y minimizar posibles impactos en la salud.
Síntomas más comunes en la menopausia
La menopausia puede manifestarse a través de diversos síntomas, provocados por la disminución de los niveles de estrógeno y progesterona en el cuerpo, consecuencia del agotamiento progresivo de los folículos ováricos.

Cambios más frecuentes durante la fase de menopausia
La disminución de los niveles de estrógenos puede afectar negativamente la densidad ósea, incrementando el riesgo de osteoporosis. Esta pérdida hormonal genera una mayor fragilidad de los huesos, lo que facilita la aparición de fracturas tanto por traumas leves como de forma espontánea, -por ejemplo, a través del colapso de las vértebras, fenómeno que puede derivar en cifosis dorsal (gibas) y reducción de la estatura. Por ello, es crucial mantener una dieta rica en calcio y vitamina D, además de realizar ejercicios de resistencia para fortalecer los huesos.

Así mismo, tras la menopausia se eleva el riesgo el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Adoptar un estilo de vida saludable- que incluya una alimentación equilibrada, actividad física regular y evitar el consumo tabaco- se vuelve fundamental para proteger la salud del corazón.
Existen diversas alternativas para manejar los síntomas de la menopausia, que abarca desde terapias hormonales hasta tratamientos naturales y complementarios. Es fundamental consultar con un profesional de la salud para identificar la opción más adecuada, adaptada a las necesidades individuales de cada mujer.
Conclusiones
La menopausia es una etapa natural e inevitable en la vidad de toda mujer, marcada por transformaciones tanto físicas como emocionales. Conocer y perpararse para estos cambios permite afrontar esta transición de manera más positiva y saludable. Además, contar con la orientación y el acompañamiento de un profesional de la salud es crucial para recibir un asesoramiento personalizado que contribuye a un envejecimiento integral y de calidad.
